Esconjuramiento

Santa Bárbara bendita.
Que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita.
Líbrame de las centellas y del rayo que crepita.

Esconjuramiento aragonés. Popular

domingo, 19 de febrero de 2017

La carrasca de Lecina



Lecina es un pequeño pueblecito situado en el centro de la Sierra de Guara.
Esta carrasca formaba parte de un importante y frondoso bosque y ya sabemos quienes habitan los bosque en el maravilloso legendario aragonés, ¿ verdad ?
Pues sí. Los onsos… los lobos… pero sobre todo, las bruxas.

Población de Lecina

Las brujas de esta comarca eran temidas en toda la zona. Eran probablemente de las más malvadas de cuantas había por estas comarcas. Y una de las encinas del bosque, la más joven y pequeña de todas ellas no permitía que las bruxas se posaran en sus ramas. Así era su carácter. Como ella no veía bien los actos depravados de las bruxas, no las dejaba subirse en ella a hacer sus conjuros ni reuniones.
Se dice que un día, todas las bruxas de la comarca escaparon de allí y agradecidas como estaban a las encinas del bosque, decidieron otorgarles una serie de favores.
Les harían un hechizo a cada encina. Lo que pidiesen. Las bruxas les ofrecieron convertirlas en preciosas encinas de cristal pulido, para que los rayos del sol reflejados en ellas alcanzaran la misma potencia de una estrella.
También les ofrecieron convertirlas en encinas de oro. Encinas relucientes de oro a la luz del sol. Y también les ofrecieron convertirse en maravillosas encinas de hierbas aromáticas. Impresionantes hiervas que lanzaban maravillosas y potentes aromas hacia los cuatro puntos cardinales.
Algunas escogieron un favor, otras, otro… la única que no quiso ningún trato con las bruxas fue la encina joven.
Ella decidió quedarse como siempre. Como una encina normal y corriente.
Las bruxas se marcharon y ¿ sabéis lo que ocurrió ?
Con todas las encinas contentas y prometiéndoselas muy felices, a los tres días de la marcha de las bruxas una impresionante tormenta de rayos y pedrisco destrozo completamente en añicos a las encinas que habían decidido convertirse en cristal.
Mientras sus compañeras lloraban por ellas, varios rebaños de ganado se fueron comiendo a las que habían decidido ser carrascas aromáticas y cuando ya tan solo quedaban las carrascas de oro, una noche, llegaron los ladrones y arrancándolas, se las llevaron para no volver a verlas nunca jamás.
Tan solo la carrasca joven, la encina que decidió permanecer normal, es la que quedó.

Datos de la milenaria carrasca de Lecina

Y hoy, en nuestros días y con más de mil años cumplidos, es la que hay.
La que lleva con orgullo el nombre del pueblo.
La llaman La Encina de la Castañeda.
La Encina tiene un diámetro de más de 28 metros y una altura de 16,5 metros. Es un gigante de nuestros bosques. 
Bajo su copa se han firmado importantes tratos, se han oficiado importantes bodas y se sabe que es precisamente bajo su copa donde las bruxas, las herederas de aquellas bruxas del Sobrarbe, se reúnen a día de hoy.

No es una maravilla...?

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